12 Historias de amigos verdaderos que saben acudir al rescate cuando más se les necesita

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En los Países Bajos se llevó a cabo un estudio llegando a la conclusión de que el riesgo de desarrollar demencia en los ancianos aumenta con la sensación de soledad. Entonces, la amistad tiene un efecto beneficioso en el cerebro. Sin embargo, aún si no conociéramos estos detalles científicos, esta afirmación resulta difícil de refutar. Solo debes leer estas historias para comprender que la amistad hace que nuestra vida sea más feliz y completa.

Genial.guru ha recopilado para ti una serie de historias publicadas en las redes sociales donde se evidencia que para la amistad real no existen fronteras ni obstáculos que no se puedan superar.

  • Ayer fue mi cumpleaños e invité a un montón de amigos a mi fiesta. Todos llegaron, excepto mi mejor amiga. La esperé media hora, una hora, una hora y media… Empecé a preocuparme y la llamé. No respondía. De repente, sonó el timbre de la puerta. Abro y allí está mi amiga: con su maquillaje corrido por todo el rostro, en vez de un peinado parecía que tenía un nido sobre la cabeza, empapada por la lluvia, y entre las manos llevaba un trozo grande y húmedo de asfalto. Ella me lo entregó y dijo: “Este es tu olor favorito. Huelélo”. Este tal vez haya sido el mejor regalo de mi vida.
  • Siempre me molestaban las frases del tipo “llama a tu frigorista habitual”, como si todo el mundo tuviera un frigorista a mano. O bien, “pídeselo a un amigo que sea fontanero”. No sé cómo serán los demás, pero yo tengo, por ejemplo, justo lo que se necesita en la vida: ¡un amigo carpintero! Y no es solo un simple amigo, es mi amigo de toda la vida. Cada vez que tengo problemas (y mi salud decae), recuerdo su promesa: “No te preocupes, Juan. Si pasa algo, ¡haré para ti un ataúd como Dios manda! ¡El mejor del mundo!”. Y enseguida siento esa calidez en el alma tan acogedora, la sinceridad…

  • Voy por un callejón, mirando a mi alrededor. En eso, veo a un hombre con mala pinta al que se le acerca otro de aspecto similar. El segundo toca al primero en el hombro, este se gira y recibe un puñetazo en la mandíbula. No estoy bromeando, es en serio. El hombre retrocede y se toca la zona donde ha sido golpeado. Estoy seguro de que ahora comenzará una pelea,pero estos dos se abrazan como si fueran osos, como si no se hubieran visto en cien años. Tenían en sus ojos tanta alegría que incluso empecé a envidiarlos por cosechar una amistad así.
  • En mi casa tengo un perro, un gato y… en la ventana de la cocina, una pequeña araña. No tengo ni idea de cómo apareció en un apartamento en la décima planta. Vive, se mueve, teje su telaraña de una flor a otra. Yo la observo. Es increíble: ¡tan pequeña y en una noche hace un “encaje” finísimo ocupando media ventana! Me quedé pensativa: ¿Cómo alimentarla? Después de todo, en mi apartamento no hay moscas, ni mosquitos. Entonces, acudo a Google y me recomienda colocar un melocotón en un bote para atraer insectos. Ahora estoy esperando a que aparezcan las moscas de fruta. No podría hacerlo de otra manera, después de todo, ya nos hemos hecho amigos.
  • Mi mejor amiga y yo somos de la misma altura, con la misma figura, ambas muy atractivas. Pero para el día de su cumpleaños, trato de engordar un par de kilos para que ella se sienta la más esbelta y la más bella.

  • Tengo a un amigo que, siempre que lo visito, trata de darme bien de comer, incluso la última migaja, no se queda tranquilo hasta que me la coma. Hasta hemos discutido varias veces por este motivo, ya que a veces sucede que ya no tengo hambre. Así, durante un caso de “violencia gastronómica”, le dije que ya me tenía harto con su comida y no volvería más a visitarlo.
    Felipe se puso muy triste: “No puedo evitarlo. Seguramente, en mi vida anterior fui una abuela…”.
    Por desgracia, ya no tengo abuelas, pero si tengo un “amigo-abuela” y ya sé que en su casa siempre me cuidarán y me darán bien de comer.
  • Un niño llamó a la ambulancia asegurando que su mejor amigo se estaba muriendo y que no había ningún adulto a su lado. Llegamos para atender la llamada, nos abre la puerta un chico pequeño con un loro entre las manos… Resultó que el pájaro simplemente había comido demasiado y se había caído de la jaula.
  • En el último año de la secundaria, tuve una amiga. Nos hicimos uña y carne, dos gotas de agua. Ella tenía miedo de volar en aviones, pero ingresamos en universidades muy distanciadas la una de la otra. Hace un mes, me enfermé. Hablando con ella por Skype, le dije que quería un pastel, pero no había nadie para ir a comprármelo. Al día siguiente, ella entró en mi casa con una gran tarta y con su voz chillona comenzó a contarme lo aterrador que resultó para ella volar. Ese fue el momento en que me di cuenta de que ella era mi mejor amiga.

  • Mi mejor amiga y yo nos conocimos hace casi 10 años. Yo vivo en España y ella en EE.UU. Hemos desarrollado un tipo de intuición común la una con la otra. Si algo me sucede, ella inmediatamente me escribe, y viceversa. Hoy estaba preparando la comida, escuchaba la canción de “La Flaca” y eran la una de la mañana en su ciudad. De repente, ella me escribe que no puede dormir porque tiene la canción “La Flaca” pegada en la cabeza. Me asusté, apagué la música y ella se quedó dormida. Mucho me temo que ella y yo ya somos una.
  • Vivo en un segundo piso. Mi cumpleaños es en verano. Ese día, estaba durmiendo cuando escuché sonidos que venían de fuera. Abro los ojos, veo a través de la puerta del balcón flores y manos que golpean los cristales de las ventanas. Me levanto y me doy cuenta de que en la otra habitación también se están produciendo estos sonidos de las ventanas, al igual que en la cocina. Mis amigos, que adoran escalar (todos tienen equipo) decidieron felicitarme por la mañana de esta manera tan inusual. Abrí las ventanas y los ramos de flores inundaron mi casa y después mis amigos entraron. ¡Nunca olvidaré lo feliz que fui ese día!
  • Pedí un taxi. De camino, nos pararon los agentes de tráfico. Tomaron los documentos del taxista y por alguna razón pronunciaron en voz alta su nombre y sus dos apellidos. ¡Todo habría sido normal si no fuera porque mi nombre y apellidos son los mismos! Llevo siendo amigo de este taxista más de 5 años.

  • Mi esposa viene de un pueblo. Con frecuencia, vamos allí con toda la familia. Las relaciones con la gente de allí, en general, son buenas. Yo pensaba que tenía muchos amigos en Buenos Aires. Hace un año tuve un accidente, mi auto cayó por un desagüe. Gracias a Dios, salí con vida, pero no podía trabajar porque me faltaban 2000 USD para comprar un auto para ir al trabajo. Decidí pedir prestado este dinero a mis amigos de la gran ciudad. Todos pasaban por una situación complicada. Pero la gente del pueblo se enteró, toda una multitud me hizo una visita estando yo allí y me lo prestaron. Uno estaba ahorrando para un nuevo tractor, otro para comprar ganado. Me dijeron que los amigos nunca abandonan a los suyos.
  • Mi amiga y yo llevamos siendo amigas ya más de 15 años. Todo comenzó con una situación inusual. Estaba sentada en un parque leyendo un libro. A mi lado pasaban una joven y su novio, y este dijo, adrede, en voz alta: “Sí que eres delgada y hermosa, no como esa vaca”. Estallé en lágrimas: mi preocupación por el peso era mi punto débil. De repente, ella le da una bofetada y le dice: “No vuelvas a acercarte más a mí”. Nunca olvidaré cómo ella se puso a consolarme y luego, juntas, pasamos al lado de ese idiota de camino a la cafetería más cercana, donde nos comimos unos deliciosos pasteles juntas.

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